PICAS PARADA Y EL CONDUCTOR NO TE ABRE LA PUERTA
El segundo momento en el que el usuario de bus se muestra como un ser vil e insolidario – grupo en el cual me incluyo- es en el instante en que alguien pica parada y el conductor no abre la puerta. En el tiempo que llevo investigando atípicos comportamientos humanos, dos preguntas turban incesantemente mi mente, y éstas son:
1) ¿Por qué Jack Nicholson siempre sale despeinado en las pelis?
2) ¿Cuánto tiempo hemos de dejar pasar desde que el conductor frena en nuestra parada, no nos abre y hemos de gritar: ¡PUERTA!?
¿Un segundo? ¿Dos? ¿Tal vez tres…? Gritar “puerta” no es fácil y uno apura al máximo antes de jugársela. Hasta la fecha, se conocen diferentes tipos de “Grito Puerta”. Conozcamos algunos de ellos
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1) EL TARZÁN
El Tarzán es el más conocido de todos. El conductor frena, abre la puerta delantera para que suban nuevos usuarios del bus y Tarzán se percata de que su puerta no se abre. Deja pasar un segundo, coge aire, llena sus pulmones de aire caliente de bus (un día hablaremos de ello, ¿por qué en los autobuses el aire siempre es caliente?) y nos dedica el más temido de sus bramidos:
- ¡¡PUUUUUUEEEEEEEEEEEEEERRRRRRRTAAAAAAAAAAAAAAAA!!
No sólo a todos nos queda claro que la puerta no se ha abierto, sino que el tipo disfruta de un aparato fonador impecable. Ante la evidencia, el conductor ABRE.
2) EL TÍMIDO
El Tímido nos pone un poco nerviosos pero siempre se sale con la suya. Espera tres segundos antes de abrir la boca y, cuando lo hace, parece que esté despertando a La Bella Durmiente:
- Puerta…………….............................. puerta………......................................……… puertaa………………….................
Lo bueno que tiene es que, aunque no se le oiga nada, el tipo es insistente y hace el efecto Gota Malaya. Dice “puerta” muchas veces y flojito hasta que al conductor se le mete en la cabeza y abre ipso facto. A punto han estado muchos conductores de confesar que eran ellos los que se llevaban el martillo de emergencias a su casa .
3) EL CABREADO
El cabreado me encanta. No sabemos de dónde viene ni adónde va, pero damos gracias por no haberle pinzado la chaqueta con nuestro culo al sentarnos a su lado. Advierte un temperamento propio del Saturno de Goya comiéndose a sus hijos y es fácilmente reconocible porque, al medio segundo de no abrirse la puerta, impera un grito alto y claro:
- ¡LA PUERTA, COÑO!
A lo mejor es que llevaba dos días encerrado en el bus pidiendo parada y no nos habíamos dado cuenta…
4) EL CLAUSTROFÓBICO
El claustrofóbico lo pasa mal. Es ver que no se abre la puerta y empezar a sudar como el que va disfrazado de Piolín en el Parque Warner. Le falta el aire, no puede hablar, agarra y suelta la barra intermitentemente, mira hacia los lados, arriba y abajo buscando una salida por la que asomar el bigote.
Llama de tal manera al atención del conductor, que éste piensa que alguien se está haciendo pis y, antes de lamentar la tragedia... abre.
5) EL COPITO DE NIEVE
El Copito de Nieve se comporta de la forma más engorilada posible. El autobús frena, la puerta no se abre y él inclina su cuerpo dejándolo caer recto hasta frenar contra la puerta con las palmas de las manos. En ese momento, empieza a golpear con fuerza los cristales mientras grita de una forma primitiva y ancestral:
- ¡PUERRTAAAA! ¡GRRRRRR! ¡PUERRRTAAAAAAA! ¡GRRR!
En este caso no hace falta que el conductor lo haya oído. De la misma furia, se abren.
6) EL MUDO
El Mudo acumula toda su energía en las yemas de sus pulgares. Con los ojos muy abiertos e incapaz de verbalizar palabra, toca incesantemente el botón de parada sin ningún éxito hasta que se le enrampa el dedo. Menos mal que en ese momento, alguien se apiada del sujeto y, a lo lejos, crispado hasta la médula, se escucha la voz imperativa del Cabreado que grita:
- ¡LA PUERTA, COÑO!
Jajajaja!!!! Falta el estilo "amago". Uno ni grita ni susurra, es decir, abre la boca (como para que le examinen las amígdalas) y da un paso dirección al autobusero.Y cuando va a dejar salir la cadena de sonidos que corresponde a: "la puerta" por su boca, alguien ya se le ha adelantado. Y entonces es cuando llega el consecuente pensamiento de: "casi me bajo en la siguiente". Pero alma de cántaro! necesitas algo más que horchata por tus venas! a la próxima te bajas en las antípodas!
ResponderEliminarjajajaja muy bueno te olvidas del "empanao" que grita "la puertaaaaaa" y ni siquiera habia pedido parada, bueno si claro por telepatia, o el "impaciente" que aun no se ha parado el bus y ya está aporreando la puerta a ver si así se abre antes.
ResponderEliminarJajajajajajaajaj... muy bueno.
ResponderEliminarYo voy a añadir otro sujeto. "El indeciso torpón".
El indeciso torpón es aquel al que tras no abrírsele la puerta solicitada (normalmente la de atrás del bus), pica y repica el botón sin éxito, sube y baja la cabeza al estilo deshollinador en el baile de "Al Compás" en Mary Popins, observa a la gente que ya ha bajado ajenos a su desgracia y, de repente, decide correr a contracorriente hacia la puerta central del bus que sí está abierta hasta... oooohhhhhh! Mala suerte, chaval.
Las puertas se cierran, el bus emprende la marcha y todos cantamos en nuestra mente: "próxima parada al compás, próxima parada al compás, tu debes bajarte en la próxima parada: al compás!!.
;)
No uses palabras mal sonantes leñe!!!
ResponderEliminarBuenísimo!!! como me rio! Voy a subir al bus un dia de estos....
ResponderEliminarSi, si... mejor subid vosotros porque mi cara ya empieza a estar buscada por toda la flota de autobuseros de TMB...
ResponderEliminarPD: Y qué me decís de EL PADRINO?
Si el Padrino pica parada y no le abren la puerta, manda a sus sobrinos a aclarar un par de cosas con el conductor y acto seguido las puertas se abren, como si no hubiera pasado nada.
Eso sí, no se sabe por qué extraña razón, al acabar el recorrido, al bus empieza a salirle humo negro del motor y parece que los tornillos de las ruedas andan un poco flojos... mmmmm... casualidades...?
jejeje, oye, muchas de nada! me mantendré atenta a nuevos monólogos! La verdad es que no suelo comentar en los blogs, pero le estoy cogiendo gustillo a esto de participar,jeje
ResponderEliminarJajajaja me parto! Qué decir del cabreado, que está empanado y no ha picado parada, pica y repica el botón con insistencia y fruto de su mala leche innata, acaba pegando un grito a lo tarzán que hasta despeina las cejas del conductor!
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