jueves, 27 de enero de 2011

Los guiris

He visto muchas maneras de salir a la gente de un país: en avión, en coche, en barco, en tren, en globo de feria (como aquel cura mexicano) (nota: creo que el cura no volvió), pero sólo conozco una de llegar: como un guiri.

Da igual cuál sea tu país de origen, tu color, tu acento, tu colonia… los autóctonos tenemos un sensor especial en el backstage para saber cuando llega un forastero y no nos falla. Esto es curioso. Cuando viajamos a alguna parte tenemos la certeza de que nadie va a notar que somos guiris: Error. Tu ves a un tipo rubio de dos metros, con pecas, camiseta de tirantes y gorro de mexicano en pleno mes de enero y no pasa desapercibido.

Si por algo se delatan los guiris es porque pasan mucha sed. Si os fijáis, siempre llevan en la mochila, en la mano o dentro de la jarra de cerveza una botella de agua. Yo me levanto a las 7, bajo las escaleras andando, voy a trabajar en metro, doy seis vueltas a la manzana para encontrar un banco libre donde comer y no me doy cuenta de que estoy sedienta hasta  que veo un guiri con la botella de agua. ¿Por qué la llevan? ¿No se dan cuenta de que así se delatan? Ahora entiendo porque siempre advierten en los hoteles de los países extranjeros que no se beba agua del grifo, en realidad les importa un comino si pillamos una gastroenteritis, lo que verdaderamente quieren es mantener el nivel de los pantanos por encima de la media y, de paso, cuando vienen aquí se van llevando el agua en botellitas.

Otra cosa que se aprende cuando uno se cruza con un guiri es que en las escuelas se debería enseñar a bailar claque. Uno va por la calle, paseando al lado de su novia, feliz, tranquilo, reflexionando sobre la vida y el amor… cuando de repente aparece un mapa con un guiri detrás. En ese momento él te pregunta en inglés por la platsa catiloña y tu te das cuenta de dos cosas: 1) No sé porque me apunté a las extraescolares de construcción con plastilina y 2) ¿Por qué no he llevado a mi novia a los cars? Un sudor frío te recorre el cuerpo, un sudor frío te moja los calcetines, un sudor frío te borra los tatus… dios! El guiri empieza a meter tu sudor frío en la botellita de agua! Miras el mapa con cara de entendido y no sabes si el mapa es de Barcelona o del metro de Hong Kong. No deduces ni el derecho ni el revés y ¿vas a encontrar la platsa catiloña…?. Imposible, hay que tirar de azar: derecha o izquierda. Cuando consigues situarte en el mapa, te percatas de lo pequeñas que son las letras de los nombres de las calles. Te acercas cada vez más al mapa, te separas, te acercas, te separas… haces tal dilatación de pupila que acabas viendo un tigre dando de comer a sus crías como en aquellos libros del Ojo Mágico en 3D. Al final (y en el mejor de los casos) el guiri acaba viendo el camino antes que tu y le dices a tu novia que la culpa de todo la tiene Opening, que nos dejó a todos con la miel en los labios.

Un sitio donde nunca encontraríais a un guiri es en una tienda de souvenirs. Realmente las tiendas de souvenirs son un decorado de cartón piedra como los de las pelis del oeste que construyeron las amas de casa del mundo para guardar los calcetines que no tienen pareja. Para hacer la prueba, sólo tenéis que fijaros en dos cosas: 1) Nunca hay nadie detrás del mostrador, el dependiente está siempre en la puerta, posiblemente fumando, pero esto ya no tiene nada que ver con las amas de casa. 2) No se conoce holandés, chino o jamaicano que tenga en la cabecera de la cama una alfombra bordada con un toro y una bailaora de flamenco, ni tampoco se ha visto nunca a nadie asado de calor dándose aire con una abanico que tenga impresa la Torre del Oro o cosiendo con un dedal de la Catedral de Burgos… y es más, ahora que pienso ¿Por qué nunca se ha visto a nadie con una camiseta de Benzemá…?

A mi me gusta que vengan los guiris a mi ciudad, dan un toque de color, llenan los zoos, las catedrales, los puntos de información, las comisarías… y, sobre todo, me ayudan a regular el colesterol, porque, ¿habéis visto como es el rebozado de los calamares de los bares de guiris? Es tan acolchado que después de comer se pueden meter dentro y aprender lo que es la siesta. Guiris del mundo, uníos y venid a dormir con nosotros!

3 comentarios:

  1. El humor no tiene fronteras.. Espectacular!!!

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  2. Felicidades por el blog!! como ha dicho alguien muy cercano en el comentario anterior... espectacular!!!:)

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  3. Por una información turística digna...inglés gratis, cursos intensivos de interpretación de mapas, dispensadores de aguas, chips detectores de mano ajena buscando cartera...algo! que luego se vuelven a sus países con la idea que los españoles somos unos catetos, que una vez despertados de la siesta solo sabemos comer jamón!

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