Afortunadamente he salido a la calle y no ha tardado ni cinco minutos en aparecer un taxi.
Desgraciadamente el taxi olía a rayos y he tenido que ir respirando aire a través de mi bufanda a modo de filtro.
Afortunadamente había lavado la bufanda el día anterior y olía a suavizante.
Desgraciadamente una vez he bajado del taxi he guardado el monedero y se me ha roto la cremallera del bolso.
Afortunadamente he conseguido arreglarla al entrar en la estación de tren.
Desgraciadamente me he cargado el esmalte de uñas.
Afortunadamente y para mi sorpresa, habiendo pagado turista, renfe me ha dado el billete preferente.
Desgraciadamente mis vistas eran éstas:
Afortunadamente se ha sentado a mi lado un señor muy educado que se ha puesto a leer el periódico.
Desgraciadamente se ha quedado dormido y ha empezado a roncar como una bestia parda.
Afortunadamente me ha entrado hambre y tenía guardado un sandwich de pavo y queso fresco.
Desgraciadamente el queso fresco se me ha pegado a los dientes y me ha quedado un recubrimiento en la piñata que ya lo hubiera pillado Poli Díaz en sus combates.
Afortunadamente llevaba un cepillo de dientes en el bolso y he ido a lavármelos al baño.
Desgraciadamente estaba ocupado.
Afortunadamente tenía ganas de estirar las piernas y no me ha importado esperar diez minutos.
Desgraciadamente ha salido del lavabo mi compañero el "vistas" el cual, notando lo cargado que estaba el ambiente, he deducido que estaba enviando un fax.
PD: ¿Por qué en los trenes siempre hay un travestí?
PD2: Y es más, ¿por qué cuesta tan poco saber que lo es?
Yo recuerdo una vez que iba en un larga distancia y me tocó precisamente una señora que se entretenía (Porque se aburría muy mucho) mírandome. Y no de cualquier forma, no. Sino con una mirada de odio que casi me mata.
ResponderEliminar¡Un beso!
Los trayectos de larga distancia son altamente interesantes, yo por eso siempre cojo esos asientos que van cara atrás, te mareas un poco, si, pero no te pierdes detalle!
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