Esta entrada va dedicada a todos aquellos aficionados a las emociones fuertes. Si bañarte con tiburones, subirte en los autos de choque con Farruquito o vivir con tu suegra os parecen sensaciones pavisosas, me atrevo a publicar una de las actividades más trepidantes del mundo: El trayecto Barcelona - El Prat de Llobregat en el 165 Prat Express.
Así como los moteros tienen sus características y sus aficiones comunes, los usuarios de bus tenemos las nuestras. Somos un clan, somos un guetto. Somos un grupo plural que nos gusta mirar por la ventana, leer diarios gratuitos, hacer carotas a los coches de al lado y llegar tarde a trabajar. Hay un falso rumor que nos tilda de gente aburrida y alelada, pero nada más lejos de la realidad. Nosotros desde nuestro palco de pana dominamos el mundo.
Nos gusta ir tranquilos y disfrutar de los trayectos intraurbanos, pero algunas veces nos salimos de la norma. Para ello, hacemos uso de la flota de autobuses del extrarradio, aquellos que comunican la urbe con los pueblos colindantes. Hay uno en concreto, el 165 Express, que se lleva la palma. Su nombre lo dice todo, yo no he visto cosa igual.
Subes en ese autobús y, o te conviertes en Spiderman, o estás muerto. Su velocidad es tal que ha llegado en ocasiones a romper las barreras del sonido. Para no sufrir daños ni perjuicios, os añado unos consejos por si alguna vez lo cogéis:
- No valides nunca la tarjeta. Si te entretienes en picar, puedes salir mal parado a causa del acelerón. Dos costillas, tibia y escápula son fractura segura.
- Cuando subas, corre como si te persiguiera una ola gigante y te acabaras de planchar el pelo hacia el primer asiento libre que veas. No te quedes de pie, no quieras vivir en tus carnes como se sienten las bolas del euromillón al impactar las unas contra las otras.
- No te molestes en preguntar al conductor, no te oye. Los tímpanos le explotaron hace años.
- Una vez te hayas subido no leas, comas, llames por teléfono ni respires. Te vas a marear.
- Busca el cinturón de seguridad, su existencia es un misterio (como el martillo de emergencia), pero por ti que no quede.
- Mira siempre por la ventana. Podrás ver como el bus deja atrás personajes como Fernando Alonso o Max Weber.
- No intentes ceder el asiento a las ancianas. Ellas están más seguras que tu. Su pelo de bola de algodón de feria es uno de los airbags más efectivos que existen.
- Si tienes planeado ir a Madrid, reta al conductor diciéndole que no es capaz de adelantar al AVE. Ir al museo Thyssen te puede salir por dos duros.
Contra todo pronóstico uno puede creer que el perfil de conductor de este bus responde a la descripción de joven de parietales rapados con leve pelusilla engominada en frontal, pero nada más lejos. La plaza del 165 Prat Express la ocupan aquellos prejubilados que no temen a nada y a los que la muerte les parece un verano en Deauville.
Creedme chicos, si estáis bajos de tensión y no os gustan las anchoas, no dejéis de probar este medio de locomoción que deja el Concorde a la altura del betún. ¡Allí os espero!
jajaja, muy bueno!
ResponderEliminarJajajaja me imagino el bus a lo dragon khan, todos cogidos en la barra de seguridad, con la cara desencajada y el culo preparado para partir una nuez!
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